Se trata de un edificio construido a finales de los años 70 situado en una de las zona de Zaragoza con alta carga de tráfico, lo que hizo entre otras cosa, que los paramentos estuvieran ennegrecidos como consecuencia de la gran polución existente en la zona.
En cualquier caso, lo que hizo que la comunidad se decidiera a rehabilitar las fachadas, fue el peligroso estado de degradación en el que se encontraban la mayoría de las gárgolas y algunos de los paramentos y losas de fachada.
Las causas del deterioro de los paramentos, fueron varias: carbonatación del hormigón, escaso espesor del revestimiento, falta de tratamiento superficial, lo que dio lugar a la oxidación de las varillas de armado, con el consiguiente aumento de volumen de las mismas, causando el resquebrajamiento del hormigón.
A finales de 2018 y bajo dirección facultativa del arquitecto Guillermo Montero y del aparejador Pablo Diaz, se realizan catas con el fin de constatar el estado real del deterior de la fachada. A principio de 2019, se nos adjudican la obras de rehabilitación.
En cualquier caso, lo que hizo que la comunidad se decidiera a rehabilitar las fachadas, fue el peligroso estado de degradación en el que se encontraban la mayoría de las gárgolas y algunos de los paramentos y losas de fachada.
Las causas del deterioro de los paramentos, fueron varias: carbonatación del hormigón, escaso espesor del revestimiento, falta de tratamiento superficial, lo que dio lugar a la oxidación de las varillas de armado, con el consiguiente aumento de volumen de las mismas, causando el resquebrajamiento del hormigón.
A finales de 2018 y bajo dirección facultativa del arquitecto Guillermo Montero y del aparejador Pablo Diaz, se realizan catas con el fin de constatar el estado real del deterior de la fachada. A principio de 2019, se nos adjudican la obras de rehabilitación.

