El fatídico terremoto que en mayo de 2011 sacudía el municipio murciano de Lorca unió los caminos de Sika y Laboratorios Horysu, dedicado a realizar labores de control de calidad de materiales de construcción desde hace más de 50 años.
Su director técnico Juan Andrés Clemente pudo conocer de primera mano los sistemas recomendados por Sika en el Centro de Asesoramiento Técnico que la compañía instaló en la ciudad murciana para ayudar a la rehabilitación y reparación de los cientos de edificios dañados estructuralmente por el seísmo.
Trabajando exclusivamente con materiales de Sika, Inversiones de Murcia (Lab. Horysu) ha participado en un buen número de proyectos. Uno de los últimos ha sido la reparación y protección del hormigón de uno de los pozos de la depuradora propiedad de Utedeza y del Ayuntamiento de Zaragoza, construida en 1990 para satisfacer las demandas de la ciudad.
Esta depuradora se emplea en el tratamiento de las aguas residuales de Zaragoza, minimizando su impacto ambiental, incinerando los fangos producidos y tratando los gases emitidos.
Pero la acción de estos gases provocó que el hormigón de uno de los pozos principales sufriese un ataque de corrosión biogénica o inducida por microbios. "Es un proceso químico", explica Juan Andrés Clemente, "por el que el alto contenido de sulfatos que tienen las materias inorgánicas, provoca actividades biológicas como la producción de anhídrido sulfúrico que se libera al aire por encima del agua residual".
Otras cepas de bacterias desarrolladas en la superficie húmeda del hormigón van a transformar este gas inerte en un ácido sulfúrico agresivo que ataca muy rápidamente las superficies minerales, como el soporte de hormigón de este pozo.
Su director técnico Juan Andrés Clemente pudo conocer de primera mano los sistemas recomendados por Sika en el Centro de Asesoramiento Técnico que la compañía instaló en la ciudad murciana para ayudar a la rehabilitación y reparación de los cientos de edificios dañados estructuralmente por el seísmo.
Trabajando exclusivamente con materiales de Sika, Inversiones de Murcia (Lab. Horysu) ha participado en un buen número de proyectos. Uno de los últimos ha sido la reparación y protección del hormigón de uno de los pozos de la depuradora propiedad de Utedeza y del Ayuntamiento de Zaragoza, construida en 1990 para satisfacer las demandas de la ciudad.
Esta depuradora se emplea en el tratamiento de las aguas residuales de Zaragoza, minimizando su impacto ambiental, incinerando los fangos producidos y tratando los gases emitidos.
Pero la acción de estos gases provocó que el hormigón de uno de los pozos principales sufriese un ataque de corrosión biogénica o inducida por microbios. "Es un proceso químico", explica Juan Andrés Clemente, "por el que el alto contenido de sulfatos que tienen las materias inorgánicas, provoca actividades biológicas como la producción de anhídrido sulfúrico que se libera al aire por encima del agua residual".
Otras cepas de bacterias desarrolladas en la superficie húmeda del hormigón van a transformar este gas inerte en un ácido sulfúrico agresivo que ataca muy rápidamente las superficies minerales, como el soporte de hormigón de este pozo.

