El daño más grave detectado en la estructura han sido las corrosiones de armaduras pasivas con desprendimiento del recubrimiento en zonas con aportes de humedad y reducido recubrimiento.
No se detectaron en origen problemas de carbonatación, pero sí elevadas concentraciones de iones cloruro, con origen fundamentalmente en los áridos del hormigón y en los aerosoles marinos que llegan al viaducto.

